Archivos de la categoría 'Salud Espiritual'

Hay libros que influyen en la conducta, hay otros que nos susurran al pensamiento, y los hay unos más, que nos tatuan el alma; uno de esos casos es El Principito. Imposible leerlo y no sentirse profundamente conmovido e identificado en alguna o en muchas de sus brillantes metáforas. El Principito, la obra maestra de Antoine Saint-Exupéry, lectura obligada de todo aquel que se precie de ser…humano.
Puede leerse online en este site o descargar su formato PDF en este otro.
Una experiencia que sin importar la edad o cuántas veces haya sido leído, siempre nos recibirá como un cálido amigo.
Muchísimos de nosotros conocemos el poema Desiderata (del latín desiderata “cosas deseadas”, plural de desideratum).
Un texto que versa sobre la búsqueda de la felicidad en la vida. Sin embargo, pocos saben que sus derechos de autor son del año 1927 y pertenecen a Max Ehrmann. Desiderata fue publicado en 1948 (después de la muerte de su autor) en una colección de poemas titulada Desiderata of Happiness; recopilados por la esposa de Ehrmann.
Aquí les dejamos el poema acompañado de un video inspirador.

Aquellos que son padres comprenderán que no hay nada en el mundo más valioso que los hijos. Lo más impresionante de esta situación es que podemos querer dejarles la herencia más grande y aún así tendríamos miedo de que algún día se les terminara o un mal golpe de la fortuna se las arrebatara. De modo que lo que todo padre realmente quiere, es dejarles una guía, un código que los hijos puedan seguir y que al menos les garantice la paz y la tranquilidad en esta vida.
En ese sentido, la Carta a mi hijo de Enrique Rambal, sigue siendo una de las joyas más emocionales, intensas y verdaderas que puedan existir; aquí el texto:

Felices Pascuas. Felices Pascuas… es lo que la gente suele decir hoy, en Domingo de Resurrección; y para ser honestos, hay un inquilino dentro de mí que se siente reconfortado al escucharlo. Supongo que es cuestión de salud espiritual.
Llámenlo superstición, religiosidad, tradición o simplemente el trauma que mi madre me causó cuando solíamos recorrer las iglesias del centro de la ciudad en la visita de las 777 casas… bueno, al menos a mí me parecían tantas; de modo que superstición, tradición o trauma, me siento bien al llegar el fuego nuevo.
Me siento bien de que ya no sentiré enorme remordimiento al comerme una hamburguesa un viernes de vigilia; me siento bien de no tener que mirar las películas que cada año me repite la televisión esta semana, donde Cristo tiene el rostro de muchos actores, pero siempre termina crucificado; me siento bien de que podré ir nuevamente a la iglesia y no tendré que nadar entre el mar de gente que estos días viste de morado y se da golpes de pecho pero sale a la calle para dar golpes a sus hermanos; me siento bien de volver al trabajo, aunque sea el único en la oficina que no fue a nadar en la sopa humana de Acapulco; me siento bien.
Me siento bien por todo esto; me siento bien de ser católico, de amar a Dios, de recordar la religiosidad que mi madre me inculcó. Me siento bien por todo ello, pero me siento mejor por ser hijo de Dios y hoy sentirme libre de toda mi inmundicia gracias a su redención.
De modo que… ¡Felices Pascuas!

Según el Colegio Real de Psiquiatras del Reino Unido, no debería permitirse a las mujeres abortar sin avisarles antes del riesgo que corre su salud mental. El aborto viene, por desgracia, la mayoría de las veces, por razones sociales o familiares más que por cuestiones económicas o de salud.
Las niñas o adolescentes llegan a las clínicas pidiendo que se les practique un aborto, a veces de la mano del “atolondrado” novio quien piensa que el procedimiento los liberará del “problema”.
Lo que ninguno de los dos inexpertos jóvenes sabe es que el aborto puede producir daño en la salud mental de la chica.

