Archivos de la categoría 'Salud Recreativa'
Mafalda es uno de los personajes inmortales de las historietas, no sólo por todo lo que nos hacía reir sino por su dieafana forma de ver el mundo y hacerse preguntasque uno como adulto debería poder responder con más inteligencia que la que usualmente mostramos.
Aquí un compendio de lo que consideramos son algunas de las mejores frases de Mafalda.
- “Lo malo de los reportajes es que uno tiene que contestarle en el momento a un periodista todo lo que no supo contestarse a sí mismo en toda la vida… Y encima pretenden que uno quede como inteligente…”
- “No es cierto que todo tiempo pasado fue mejor. Lo que pasaba era que los que estaban peor todavía no se habían dado cuenta…”
- “¿Por dónde hay que empujar este país para llevarlo adelante?”
- “¡Resulta que si uno no se apura a cambiar el mundo, después es el mundo el que lo cambia a uno!”
- “Y, claro, el drama de ser presidente es que si uno se pone a resolver los problemas de estado no le queda tiempo para gobernar”

Ya es fin de semana y traemos una nota de esparcimiento ¿quiénes son los superhéroes más sexys de la pantalla? La revista Cosmopolitan hace un recopilado de ellos; desde el invencible hombre de acero hasta el teimido Peter Parker.
La visita para las chicas es obligada por el grato recorrido visual.
La creencia popular es que los hombres son más infieles y la verdad es… sí. Las estadísticas aseguran que el 60% de los varones son infieles (¡6 de cada 10!), y que el 40% de mujeres hace lo propio (pues no se quedan muy atrás).
Por otro lado, un estudio de Journal of Couple and Relationship Therapy asegura que entre un 45 y un 55% de las mujeres casadas son infieles… ¡qué miedo!
Sin embargo, la percepción de infidelidad entre los hombres y las mujeres es diferente, para el 50% de las mujeres el cibersexo no es infidelidad (el 80% de los hombres piensa igual). Es decir, mientras que el contacto sea sólo con bits, por más apasionado que sea el encuentro, la mayoría piensa que no es tan malo.
8 de cada 10 mujeres confiesa que coquetea con sus compañeros de trabajo, y dos de cada tres aseguran que tienen pensamientos sexuales con ellos (Qué miedo de nuevo). Según una encuesta de Sigma Dos, un 20% de las mujeres españolas declara que no engaña a su pareja “pero estaría dispuesta a hacerlo si tuviera la oportunidad”. Pero para qué sigo sintiendo miedo, mejor lea el artículo completo.

(Extraido de “All really need to know I learned in kindergarten” de Robert Fulghum)
Todo lo que realmente necesitaba saber acerca de cómo vivir, que hacer y cómo ser lo aprendí en el kinder.
La sabiduría no estaba en la cima de la montaña de la carrera educativa, sino allí, en el arenero del jardín.
Estas son las cosas que aprendí:
* a compartirlo todo.
* a jugar limpio,
* a no herir a los demás,
* a no pegar a los demás,
* a limpiar la propia suciedad,
* a colocar las cosas, una vez usadas, en el lugar donde habían sido halladas,
* a no quedarse con las cosas que no son propias,
* a disculparse cuando lastimas a alguien,
* a “tirar la cadena”,
* a lavarse las manos antes de comer,
* a comer galletas tibias y a beber leche fresca porque son buenas para la salud.
* a vivir una vida balanceada: aprender y pensar, dibujar y pintar, cantar y bailar, jugar y trabajar un poco todos los días.
* a salir al mundo fijándose en el tráfico, tomándose de las manos con otros y manteniéndose juntos.
* a estar alerta a los milagros. Recordemos a las pequeñas semillitas en el frasco, las raíces crecían hacia abajo y la planta hacia arriba, nadie sabe verdaderamente como, o por qué … y nosotros somos como ella.
Todo lo que necesitaba saber está allí en algún lado. La regla de oro, el amor y la higiene básica. La ecología, la política, la igualdad y la vida sana.
Toma cualquiera de estos puntos y exprésalo con palabras sofisticadas.
Ahora aplícalo a tu vida familiar, tu trabajo, a tu gobierno o a tu mundo, y verás cómo se mantiene verdadero, claro y firme.
Imagínate cuanto mejor sería el mundo si todos comiéramos galletitas con leche a las tres de la tarde para luego acostarnos a dormir una siesta. O si todos los gobiernos tuvieran como política básica el siempre devolver cada cosa a su lugar y limpiar su propio enchastre
Y sigue siendo cierto, no importa la edad que tengas, que cuando salís al mundo, lo mejor es tomarte de la mano con otros y mantenerte unido.-

Hace unos días, una amiga mía me contaba que había visto por primera vez, un capítulo de la nueva serie televisiva, “Mujeres asesinas”, que se transmite por Cablevisión y al parecer está causando mucho revuelo.
Me dijo que cuando terminó de verlo se sintió mal; que la sensación emocional al finalizar el episodio era de un desánimo momentáneo.
Es verdad que el programa y la televisora tienen todo el derecho de generar las transmisiones que deseen y con los contenidos que gusten; ése no es el problema. El problema es ¿estamos dispuestos a verlo?
Es decir, la libertad de expresión, en este país, de acuerdo a la ley, es total; por lo que cualquiera puede generar un programa de TV y mostrar lo que guste. Sin embargo, los televidentes debemos estar seguros de qué dejamos entrar en nuestra casa.
Personalmente no dejo a mis hijos fumar porque son menores de edad y sé que el cigarro, aunque legal, les hará daño a su salud, a su cuerpo… La pregunta es ¿también los protejo de aquello que les hace daño a su espíritu?
La respuesta podría ser sí en muchos de los casos, sin embargo, al aplicarla a nosotros mismos ¿También respondemos que sí?
Porque hay que ser honestos y recordar cuántas veces hemos visto escenas en el cine, la prensa o la televisión, que se nos han quedado grabadas en nuestras mentes, en nuestras almas y no las hemos podido borrar.
No, el problema no está en que haya programas de TV crudos, películas violentas, filmes gore o publicaciones de nota roja. ¡Qué bueno que existen! porque son un reflejo de libertad social. La cuestión es hasta donde me permito adentrarme sin dañarme.
La problemática es que no todos guardan el mismo criterio; no todos pueden manejar igual sus sentimientos y emociones; no todos podemos presenciar lo dantesco y salir ilesos.
Repito… es una cuestión de salud, sí; pero de salud espiritual.
Tan sólo un punto de vista.

