Este artículo se publicó el 09 Octubre 2007, dentro de la(s) categoría(s) Salud Afectivo-Emocional, Salud Espiritual, Salud Mental. Puedes seguir las respuestas a entrada con nuestro feed RSS 2.0. Puedes, si lo deseas, dejar un comentario, o hacer un trackback desde tu propio sitio web.
¿Cómo aprender a perdonar?

Perdón y… ¿olvido?
Después de varios años de un mal matrimonio, Ricardo y Luisa decidieron separarse. Ninguno de los dos podía hablar de traiciones e infidelidades. “Fueron muchos años de andar con piedritas en el zapato; no es un pleito, sino varios temas que no supimos resolver y que acabaron con el amorâ€, me dijo Luisa cuando le pregunté sobre su divorcio. Al paso de unos meses, Ricardo le pidió perdón y que volvieran. Luisa lo perdonó, pero no aceptó volver con él. Ricardo no entendía porqué, si ya lo había perdonado, las cosas no podían ser como antes.
Creo que el perdón es uno de los conceptos más difíciles de entender. Primero porque hay cosas fáciles de perdonar, y otras casi imperdonables. No es lo mismo perdonar a quien nos da un pisotón en una boda mientras bailamos que perdonar a una amiga que nos traiciona, o la infidelidad de una pareja. Eso lleva su tiempo y su proceso. Después, porque a pesar de que todos estamos de acuerdo en que perdonar es el mejor regalo que uno puede hacerse a uno mismo (y es casi divino) a la hora de hablar de lo que es (y no es) el perdón, todos tenemos conceptos diferentes.
Para complicarlo todo, en el fondo no entendemos qué es el perdón y como funciona. Supongo que el meollo del problema es la confusión que tenemos con el perdón, el olvido y la devolución de las cosas a su estado original. Cada uno tiene sus creencias al respecto. Yo creo que perdonar es una cosa y olvidar es otra. Es imposible que el perdón nos produzca amnesia de por vida respecto a ese episodio de nuestra existencia que nos dolió, y mucho. Pedir perdón tampoco cambia el pasado, ni sus consecuencias. No es algo así como “borrón y cuenta nueva†en automático. Tal vez (con tiempo y terapia) podemos comprender las causas que llevaron a la otra persona a lastimarnos; tal vez podamos perdonarlos. Pero eso no quiere decir que la situación vuelva a ser como antes. El perdón, el olvido y las ganas de volver en la misma situación son tres cosas totalmente diferentes y no necesariamente relacionadas. Para algunos, como mi amigo Horacio, si se guarda la inquina y se habla de perdón es sólo para no sentirse uno como persona rencorosa, para perdonarnos a nosotros; dice que eso no es perdón, y por eso el considera que perdonar es casi casi algo divino.
Rose Sweet, autora norteamericana del libro A Woman’s Guide to Healing the Heartbreak of Divorce, dice que el primer paso para entender el perdón es comprender lo que es el perdón y lo que no es. El siguiente paso es darte el permiso para perdonar y olvidar; librarte de la amargura mientras y reconocer claramente tu derecho a poner límites sanos. He aquí algunos puntos de Rose Sweet acerca del perdón:
• Perdonar no es igual a impunidad. Perdonar no significa que la ofensa debe quedar sin repercusiones. Podemos y debemos hacer responsables a los otros de sus acciones u omisiones. Cuando se ha cometido una ofensa debe repararse, pues él perdón exige que se haga justicia ante el ofendido. El perdón a lo que nos ayuda es a no sentir deseos de venganza.
• Perdonar no significa dejar que la ofensa se repita una y otra vez. No debemos tolerar ni permitir las faltas de respeto o cualquier forma de abuso. Perdonar no significa negar la realidad o ignorar ofensas repetidamente.
• Perdonar no es lo mismo que reconciliarse. Podemos perdonar a alguien a pesar de que nunca nos volvamos a llevar con esa persona.
• El perdón es un proceso, no un evento. Esto implica que se va dando paso a paso, poco a poco, no de momento. Toma tiempo el trabajar con nuestros problemas antes de que podamos perdonar.
• Pueden presionarnos a perdonar antes de que estemos listos. Si nos sentimos obligados a perdonar o lo hacemos para ser aceptados u obtener reconocimiento, no es verdadero perdón. Es sólo una forma de evitar el rechazo o de querer seguir siendo la “eterna víctimaâ€. Hay que darse el permiso de perdonar cuando estés listo, no antes. Muchas veces no podemos perdonar a alguien por lo que nos hizo (o perdonarnos por lo que hicimos). Toma su tiempo y es mejor reconocerlo. El día que podamos puede llegar pronto o tardar años.
• Perdonar no significa olvidar. Es normal que los recuerdos aparezcan en el futuro; lo importante es lo que hacemos con ellos.
• El perdón inicia con una decisión, cuando al fin estás lista para dejar ir el resentimiento.
“Si bien es cierto que Dios nos manda perdonar a otros; nunca nos dijo que teníamos que seguir confiando en aquellos que traicionaron nuestra confianza o tan siquiera estar cerca de aquellos que nos lastimaronâ€, dice Rose Sweet. Muy cierto. Hace algunos años la doctora Patricia Herrero me dio una gran lección cuando me dijo: “Hay una segunda parte de la regla de oro (“No hagas a los demás lo que no te gustaría que te hicieranâ€) y es: “No permitas que otros te traten como tu nunca lo haríasâ€. Fue un veinte que me cayó como peso, de tan fuerte. Tenemos el derecho a poner límites y a decidir no estar cerca de quien nos lastima. Ignorar nuestras necesidades es una falta de autoestima. Y tú, ¿qué opinas?
¡Comenta este tema en nuestro foro!
Un comentario para “¿Cómo aprender a perdonar?”
Dejar un comentario


01 Febrero 2008 a las 0:23
me siento mal en si misma porque desde un principio crei que el perdon no significaba nada para mi el perdon era lo minimo en que pensaba me gustaba que me perdonaran por asi pero yo nunca pedia perdon por mi misma ni tampoco perdonaba ni sabria perdonar no se pero siento que es algo duro de hacer y saber aceptar las cosas como son saber aceptar nuestro error por eso necesitaba saber en si que se siente que alguien que uno quiere le pida perdon y lo perdonemos porque a mi nunca me pidió perdon una persona a quien amaba tanto y talvez desde esa vez, me sentí de lo peor y entonces creí que si el no lo hizo yo no lo iba a ser con nadie mucho menos con la persona querida